miércoles, 15 de febrero de 2017

Gakkoi! cruel lovers cap 3

Después de lo que ocurrió en su casa Toramaru pasó unos días en mi casa.
-mmh.....-Toramaru estás despierto. -Izumi....-san...¿¡Izumi-san!? Toramaru se despertó exaltado al ver mi cara al despertarse. -¿De que te sorprendes? Pasaste la noche en mi casa.

Toramaru se miró a si mismo. -Iiick Se puso muy rojo  al ver que estaba en ropa interior.
-Po..por favor...no me mires.Tomó las mantas y se tapó con ellas con pudor.
-No tienes que preocuparte.Le besé la frente y me salí del futón dejándole ver que no era el único que estaba medio desnudo. -¡¡¡¡IZUMI!!!!! -No seas tan pudoroso después de todo tu y yo ya lo hemos hecho en su momento ¿recuerdas?

-Ca-cállate...-jejeje eres muy mono -calla no te cargues mi orgullo yo también soy un hombre ¿sabes? Toramaru estaba muy nervioso y rojo.

Pero no podía evitarlo, cuando Toramaru se enfada se sonroja y comienza a tartamudear.
-Bueno yo voy a ir yendo al comedor, te he dejado un yukata de los míos doblado.
Señalé con mi dedo a unas ropas finas dobladas de manera uniforme frente a un pergamino de pared.

-Cuando te hayas vestido ven al comedor, padre estará muy honrado de conocerte.

-Tras decir esto, cerré las puertas de la habitación con delicadeza sin hacer el menor ruido y me dirigí por el largo pasillo de madera hasta la sala en la que mi padre nos esperaba para tomar el desayuno en una extensa mesa tradicional.

-Hijo, ¿que tal se encuentra tu amigo? -Muy bien padre ha sido un gran detalle por su parte dejarle quedarse en casa por una temporada.
Dije haciendo una reverencia mientras agachaba la cabeza.

-No te preocupes hijo puedes levantar la cabeza, no olvides lo que te enseñé, los samurais tenemos que proteger nuestro orgullo tanto como a nuestra familia
-si, padre.

-Con permiso...Una timida voz se oía desde el otro lado de la puerta, Toramaru se había puesto mi viejo yukata negro con detalles de copos de nieve blancos, se notaba que le quedaba algo grande y podía ver como su fina y pálida piel se asomaba por el cuello del yukata.

-Asi que tu eres el amigo de mi hijo -Si señor...Dijo sentándose de muy buenas formas y inclinando su cabeza en señal de respeto.
-¿Y cómo te llamas? -Toramaru Uchiha
-Uchiha... ¿Eres un yakuza verdad? -Si...mi padre es el jefe de una gran familia yakuza
-por lo que he oído también eres discípulo de mi hijo ¿verdad? -Si, soy un gran amante de la espada y del kendo.

Los ojos de mi padre se centraron en Toramaru y sus labios dibujaron una leve sonrisa.
-Me llena de gozo hablar contigo joven puedo notar que por tus venas corre la sangre de un guerrero y que posees un espíritu de lucha impasivo.

Estaba claro mi padre aceptaba a Toramaru como un miembro de la familia, no podía estar más contento, con cierta sutileza me senté a su lado y tomé su mano por detrás con cierto disimulo.

-Eheem.
Mi padre aclaró su garganta de manera ruidosa haciendo que tanto Tora como yo nos exaltasemos.
-Izumi, hasta cuando piensas seguir mintiéndole a tu padre.
Toramaru y yo quedamos helados. 

-¿A que te refieres padre? Dije simulando una falsa seguridad en mi mismo ocultando mi miedo a ser descubierto.
-¿Este chico no es tu amigo verdad? -¡Claro que lo es!-¡IZUMI!
Mi padre parecía molesto, por un momento Tora comenzó a temblar, pero puse mi mano sobre su hombro tranquilizándole.

-Yo no te he criado para que seas un hombre deshonroso. Mi padre se levantó y comenzó a caminar hacia mí.
-Padre se lo que me va a decir ¿y sabe que? No me importa, si para usted que me guste un hombre es una deshonra prefiero vivir en la deshonra antes que traicionar a mis principios y a mi corazón, Toramaru y yo no somos solo amigos, somos amantes y tengo pensado tomarme enserio la relación con él.

-Mi padre se quedó callado, por mi parte agaché la cabeza esperando una bofetada pro mi insolencia pero en su lugar.
-Izumi. Mi padre me estaba aplaudiendo.
-¿Padre?

-Te has convertido en un hombre de verdad, claro que no agrada la idea de que mi hijo se case con un hombre, pero si hay algo que yo te he enseñado y que espero que nunca olvides, es el hecho de que un hombre debe tomar sus propias decisiones, y llevarlas hasta el final asumiendo los riesgos y consecuencias de sus actos, me has demostrado que te has convertido en esa clase de hombre.

-¿Eso significa que?!...-Tienes mi permiso, si es lo que estabas deseando escuchar.
Mi padre se volteó y se sentó de nuevo en su sitio con una sonrisa solemne y serena.
-Toramaru -¿Si señor? -Quieres pasar el resto d etu vida con mi hijo? -Nada me haría más feliz señor, le prometo que entregaré mi alma y cuerpo a su hijo , seré su espada y él la mano que me guíe.

-Bien, pues creo que no tengo nada más que decir.
Tras almorzar mi padre se dirigió a su estudio y mientras Toramaru y yo nos dirigimos a los jardines interiores, Tora se encontraba observando a las carpas del jardín mientras que yo contemplaba como las hojas de nuestro arce flotaban con la brisa del viento.

-Hey Toramaru -¿si? -¿Te gustaría vivir aquí conmigo? -Se que tuvimos nuestras diferencias en aquel entonces y que casi no hemos hablado del tema...debo decir que aunque no creo que vuelva a los Kuroi inus...mis sentimientos hacia ti siguen siendo los mismos, quiero ser la espada que te cubra las espaldas, Izumi, y que tu seas la mano que gentil mente empuñe mi filo.

-Con eso para mi es suficiente. Sostube a Toramaru entre mis brazos mientras hundía mi nariz entre sus negros y revueltos cabellos azabache permitiéndome percibir su dulce aroma.

-Ojala el tiempo se detuviera...-No digas tonterías, no podemos quedarnos así para siempre.
Toramaru levantó su cabeza mirándome con una mirada confusa.
-Hay muchas otras cosas que me gustaría hacer contigo.
Con mis manos tomé su cabeza por su nuca acercando mis labios a los suyos en un suave  y dulce beso.

-Tu quieres ser mi espada, y yo quiero estar a tu lado hasta el final Tora...Y no me importa quien se interponga en mi camino.
Me acerqué a su oído susurrándole de manera cariñosa.

-Izumi-san....
Toramaru se quedó dormido en mi regazo con la cabeza apoyada en mis rodillas.
-Debo admitir que dormido es irresistible....Descansa tranquilo Tora...Mañana te juro que arreglaré las cosas con tu hermana, debo ser un hombre. Apreté mi puño en señal de determinación, mientras mantenía en mente mi decisión.

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